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5 d’oct. 2011

Feliç Dia Mundial del Professorat

Cada any el Dia Mundial del professorat pren un lema. Enguany “Docents per la igualtat de gènere", que en educació va molt més enllà del reconeixement a la tasca de les professores, també és un crit a favor de l'accés a l'educació per a milions de nenes i adolescents.

Segons els últims informes del Departament d'Estadística de la UNESCO, calen uns 2 milions de docents més per assolie l'Educació Primària Universal per al 2015, A més, és important que un alt percentatge d'aquest professorat siguin dones perquè està comprovat que incrementar el nombre de professores té un impacte molt positiu en l'escolarització i educació de les nenes.

Les raons són diverses. S'apunta al fet que la presència de professores motiva les noies a finalitzar els seus estudis. A més, les docents mostren diferents i nous rols per a les dones i així ho aprenen els seus alumnes.

I és que encara que la igualtat de gènere sigui prioritària per a la comunitat internacional, queden moltes nenes sense escolaritzar i dones sense alfabetitzar, la qual cosa les priva d'oportunitats i del dret a ser ciutadanes subjectes de dret. No oblidem que dues cinquens parts de la població més pobre del món són dones.

Per tant, el paper del professorat és vital per aconseguir la igualtat de gènere. L'escola ha de ser el referent i el model de la societat que volem. Els i les mestres en són el referent i assumeixen la responsabilitat d'educar les generacions futures perquè construeixin societats basades en el desenvolupament sostenible, la pau, la democràcia, els drets humans i la igualtat.

Avui 5 d'octubre, Dia Mundial del Professorat, felicitem la tasca dels i les docents per assegurar un món més just basat en la igualtat i la dignitat de les persones.



La commemoració d'aquesta data va ser una iniciativa de diferents organismes internacionals (UNESCO, l'OIT, Internacional de l'Educació, el PNUD i UNICEF) per reforçar la primera declaració internacional sobre la situació dels docents de 1966, que va representar un gran pas en el reconeixement dels seus drets a tot el món.

Enllaços:
Missatge Institucional DMP (UNESCO. PNUD, OITi IE)
http://www.5oct.org/
Fotos: UNESCO

13 de set. 2010

Article recomanat. El cambio climático también es una cuestión de género

Aquest mes us recomano aquest article de Megan Iacobini de Fazio · (Nueva York)publicat a Periodismo Humano. Aquest article reflexiona sobre la necessitat d'incorpar una perspectiva de gènere en les investigacions sobre el canvi climàtic.
Heu pensat mai que els desatres naturals afecten de manera diferent homes i dones? Sabeu que les Nacions Unides han creat mecanismes de protecció contra qualsevol forma de discriminació contre les dones? Aquest article us pot aportar noves visions de la relació entre clima, medi ambient i humanitat.

El cambio climático también es una cuestión de género

Dos semanas antes de la cumbre para revisar la marcha hacia los Objetivos de Desarrollo de la ONU para el Milenio, crece la preocupación de que la igualdad de género está divorciada de los esfuerzos contra el cambio climático. Las mujeres son por lo general las más afectadas por el fenómeno, y desempeñan un papel clave para enfrentarlo.
Rebecca Pearl, consejera sobre cambio climático para Oxfam America, dijo a IPS que los Objetivos del Milenio “habitualmente son vistos en forma aislada y hay poca coincidencia en las vías de implementación para asegurar que las iniciativas ambientales incluyan un enfoque de género”. Muchas organizaciones y organismos científicos que trabajan contra el recalentamiento planetario todavía carecen de un enfoque de género en sus investigaciones e ignoran las diferentes formas en que hombres y mujeres pueden ser afectados por desastres naturales, añadió.


“Es importante seguir creando conciencia de que las respuestas deben atender las diversas responsabilidades y necesidades de hombres y mujeres”, sostuvo Pearl. “Un enfoque sensible al género es un requisito para el éxito de cualquier intervención en el clima, y muchos esfuerzos fracasan porque las mujeres quedan a un lado”. Aunque las mujeres son las más afectadas por los desastres naturales, debido a su dependencia del ambiente y a que están en una posición de desventaja en muchas sociedades, han mostrado más disposición a movilizar a las comunidades para responder a los desastres o adaptarse al recalentamiento planetario.

Sin embargo, varias organizaciones no gubernamentales (ONG) sí trabajan con este enfoque, y muchas colaboran con la Alianza Global sobre Género y Clima (GGCA, por sus siglas en inglés), lanzada durante la XIII Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en la isla indonesia de Bali en diciembre de 2007. La GGCA ahora incluye a 25 instituciones, tanto ONG como agencias de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).

Pearl dijo a IPS que la alianza se fijó varias metas cuando fue creada. Una era establecer una política mundial sobre género y recalentamiento planetario a través de la Convención Marco de las Naciones sobre Cambio Climático (CMNUCC). “La CMNUCC es uno de los tres grandes acuerdos ambientales multilaterales que carecen de un fuerte enfoque de género”, indicó Pearl.

Los otros pactos multilaterales con poca o ninguna referencia a las cuestiones de género son la Convención sobre Diversidad Biológica y la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación. La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, legalmente vinculante, junto a varias resoluciones del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (Ecosoc) podría influenciar a la CMNUCC para tomar acciones, dijo Pearl a IPS.

Sin embargo, la CMNUCC ha ignorado hasta ahora esos mandatos, y prefiere utilizar el lenguaje mundialmente aceptado del Marco Hyogo para la Acción, referido a la reducción de riesgos de desastres. Un grupo de apoyo liderado por la Organización de Mujeres por el Ambiente y el Desarrollo y ENERGIA, red internacional sobre género y energía sostenible, ha trabajado para influir en la agenda del cambio climático.

Las dos organizaciones lograron hacer que los gobiernos incluyeran más de 30 referencias sobre género en el texto de la CMNUCC en 2009. La red “espera lograr una toma de conciencia sobre las dimensiones de género que tiene el cambio climático”. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés), en colaboración con otras ONG y agencias de la ONU, por ejemplo, creó el primer manual de capacitación sobre el tema.

El compendio contiene una gran cantidad de información para la sociedad civil, la CMNUCC y las agencias de la ONU sobre cómo realizar tareas de capacitación a nivel regional y mundial. Lorena Aguilar, consejera de la IUCN, dijo a IPS que esa institución se ha manejado sobre la base “de las principales convenciones ambientales durante años, pero decidió adoptar una estrategia más estructurada”.

El manual describe varios casos de estudio sobre proyectos a pequeña escala que buscan promover la sostenibilidad ambiental y a la vez potenciar a las mujeres. Uno de los ejemplos es el del Grupo Mama Watoto, que lleva adelante desde 1994 un programa de reforestación en la occidental región keniana de Kakamenga. El proyecto, del que participan 28 mujeres y sus familias, comenzó cuando, frente a la erosión y la infertilidad de los suelos, las mujeres de la zona se vieron obligadas a recolectar leña ilegalmente del Bosque Nacional. De esa manera, se expusieron a multas y dañaron el área, contribuyendo a la degradación de la tierra.


Inicialmente, la meta del proyecto era reducir la sobreexplotación de los recursos forestales y encontrar una fuente de ingresos alternativa para las comunidades. Pero también se logró potenciar el papel de las mujeres, poniéndolas a cargo del programa y permitiéndole plantar árboles en sus propias tierras.


Si tienen alternativas de sustento, las mujeres también corren menos riesgos de ser las más afectadas por futuras amenazas del cambio climático, como inundaciones, sequías y aludes. Este es un ejemplo de cómo, educando a mujeres en asuntos ambientales, se puede alcanzar considerables beneficios para mejorar su vida y estatus social, así como mitigar las consecuencias del recalentamiento planetario.


“Los programas son muy bien recibidos y aplaudidos a nivel comunitario, tanto por mujeres como por hombres”, dijo Aguilar a IPS. “La mayor oposición procede de instituciones y de los que toman las decisiones, expertos en ambiente que sin embargo no entienden la dimensión social del cambio climático”.


10 d’ag. 2010

Article recomanat: El burka y Caperucita Roja

Us recomano aquest article de Gustavo Duch i Jerónimo Aguado publicat a  El Carrión.el 15 de juliol de 2010.


El burka y Caperucita Roja

Las semanas en las que se ha publicitado el debate sobre la prohibición o no de las prendas que ocultan a algunas mujeres islámicas, han coincidido con la preparación, junto a nuestros compañeras y compañeros del Consejo Editorial, del segundo número de la revista ‘Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas’. El eje central que abordamos es conocer y explicar cuál es la realidad de las mujeres en el medio rural español. Y cómo ya intuíamos, en este terreno, hay muchos velos que descorrer y muchas invisibilidades por mostrar.

Como acertadamente dicen algunos colectivos de feministas rurales, las mujeres en el campo español -y de muchas otras partes del mundo- (según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, en el mundo hay más de 1.600 millones de mujeres rurales) viven bajo el ‘Síndrome de la Caperucita Roja’: mujeres dedicadas enteramente al doble cuidado de la familia y las tareas cercanas a la casa o a la finca (el huerto, las gallinas, las transformación de alimentos, etc.). –Si sales de tu terreno, aunque siga siendo para cuidar a la abuelita, ojo, que vendrá el lobo.

El lobo o el burka, está presente de muy diversas formas, desde las tradiciones (sigue siendo habitual que la herencia de las tierras pase de padres a hijos varones), los planteamientos sociales y políticos (las decisiones familiares se mantienen en los hombres, son quienes proyectan las relaciones sociales de toda la familia, los que siguen al frente de las organizaciones sociales del pueblo o los que acaparan los puestos de mando de los sindicatos agrarios), hasta aspectos legislativos (la falta de leyes y reglamentos bien aplicados para favorecer, por ejemplo, la cotitularidad de los negocios agrarios). Lo que nos conducen hacia algunos escenarios, lamentablemente, esclarecedores. Aunque, según varios estudios, al menos siete de cada diez mujeres que viven en fincas agroganaderas trabajan en las labores productivas (además de desdoblarse con el trabajo no reconocido ni remunerado en el hogar), muy pocas lo hacen con reconocimiento laboral y económico. En España sólo alrededor de un 22% de la titularidad de un negocio agrario recae en manos femeninas. La falta de este reconocimiento tiene múltiples derivadas para las mujeres en el mundo rural. Obviamente les impide ser beneficiarias directas de las medidas de apoyo ligadas a la agricultura, les complica sobremanera el acceso independiente a la cotización de la seguridad social agraria o al régimen de autónomos, limita sus derechos en situaciones de viudedad, separación, etc., pues siempre quedan ligadas, de una manera u otra, al titular –conyugue varón- de la finca.

Lo mismo, pero con palabras más precisas concluyó un informe de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género del Parlamento Europeo, elaborado en octubre de 2007, en el que se aseguraba que las mujeres de la zona rural no reciben el reconocimiento laboral, la protección ni la remuneración que les corresponde. Añadía que en este medio, además, hay una evidente falta de infraestructuras de formación y de servicios públicos que afecta directamente a las mujeres (por ejemplo guarderías, residencias para personas mayores, servicios de ginecología…) Y finalmente explicaba que estas desigualdades «entre mujeres y hombres limitan también el crecimiento económico y un desarrollo rural sostenible”». Como caperucitas, muchas mujeres, escapan de este medio hostil, a cuidar abuelitas en el medio urbano, u otros trabajos de ‘cuidadoras’, limpieza u hostelería, en busca de una autonomía que sigue encasillada en roles que debemos resquebrajar.

El burka que oculta el trabajo, la dignidad y los derechos de las mujeres en el medio rural tiene ejemplos muy rotundos. Como el caso de las ‘rederas’, aquellas mujeres encargadas de la elaboración y reparación de la redes de la flota pesquera. Mujeres en los muelles, bajo la lluvia o el sofocante Sol, siete u ocho horas sin descanso, no es una situación ‘costumbrista’ y bonita para fotografiar. Es claramente una estampa de un trabajo, que hasta el 2004 –ayer mismo- no fue reconocido. Aún hoy, a pesar de las denuncias de las organizaciones de mujeres ‘rederas’, sigue siendo una labor de trabajo sumergido que se hace en las casas, a favor de los comerciantes de efectos navales que consiguen así mano de obra barata. O, con ese mismo objetivo de rebajar los costes de producción, la llegada de mujeres emigrantes como temporeras en las instalaciones de la agricultura intensiva, como el caso de la fresa en Huelva. Está constatado, que se favorecen los contratos con aquellas mujeres que tienen hijos o hijas a su cargo, para generar en ellas mayor dependencia y menor rebeldía a situaciones que llegan al abuso y la humillación personal.

Frente a estas discriminaciones se están generando dos interesantes sinergias. Por un lado, el enriquecimiento mutuo entre los movimientos feministas (inicialmente de origen obrero y urbano) con el feminismo rural. Dos discursos semejantes que favorecen una lucha global. Y por otro, la incorporación del feminismo rural en el pensamiento de los movimientos alternativos a favor de la otra agricultura, a favor de la soberanía alimentaria. Un paradigma que avanza incorporando, en pie de igualdad, la lucha por los derechos de las mujeres y la feminización de la agricultura. Sólo con otra forma de entender nuestra relación con la naturaleza será posible asegurar la alimentación del mundo de hoy y el de mañana.

Enllaços:
http://www.soberaniaalimentaria.info/